Carta abierta a Ludàlia

Carta abierta a Ludàlia desde la Asamblea de Encert

Quizás a veces no somos bastante claras cuando hablamos de derechos y desigualdades. Las personas con discapacitado intelectual no pueden disfrutar de su tiempo libre como la gran mayoría de personas. Tener una discapacidad intelectual no es en si un hàndicap. Cada cual es cómo es, y la diversidad sería preciosa si no fuera porque tus capacidades pueden ser una mochila social con su respectivo sistema de opresión. Si además eres mujer, doble discriminación. Si además eres pobre, triple discriminación.

Ludàlia cierra después de 20 años potenciando y normalizando el ocio y la cultura para personas con discapacitado intelectual; trabajando porque las discriminacion que explicábamos no arraiguen y se conviertan en desigualdad social arraigada: en un ellos y un nosotros. Otras entidades están a punto de bajar la persiana, y quizás todavía no te hemos sabido explicar, concretamente, porque no nos lo podemos permitir.

Comunicarse por redes sociales y mantener las relaciones es algo que puede ser difícil. Gestionar los conflictos, los roles dentro del grupo o tomar decisiones son tareas que muchas veces necesitan acompañamiento. Decenas de jóvenes encuentran en la institución y la estructura de la entidad estos espacios seguros y de confianza que a todos nos dan la vida, en forma de quedadas, espacios, actividades.

Otro ejemplo: que mejor que saber que cuando se acabe la semana has quedado con las amigas para ir a bailar, o que tienes una entrada por el concierto este que tanto te gusta? Pero claro, nunca te has sentido cómodo porque la fiesta todos sabemos que también puede ser un espacio de violencia machista, de violencia estética. En resumen, que eres sientes cohibida y para pasar nervios y miedo, pues te quedas en casa. Y si os parece una exageración, a cuántas personas con discapacidad intelectual voces (veías) en tus espacios de fiesta? Pues Ludàlia proporcionaba un espacio de seguridad para bailar en paz. Y todo y las contradicciones, es un paso de gigante para que todos los espacios de ocio nos incluyan, con o sin acompañantes.

Las entidades de acompañamiento a las personas con discapacitado - recordáis que muchas estando a punto de cerrar- tenemos el orgullo de sabernos necesarias. Somos creadoras de pilares básicos por la felicidad individual y colectiva cómo son la comunidad diversa y la solidaridad. Por eso saber que Ludàlia desaparece ha sido un golpe sórdido dentro de la asamblea de Encert, porque empatitzem con el sufrimiento que significa por vuestra comunidad de ludàlics y ludàliques pero porque también perdemos una entidad compañera de viaje, siendo tanto vosotros cómo nosotros barcos donde algunos de los pasajeros (participantes y monitores) embarcan y desembarcan en función del que necesiten aquel sábado, o aquel año.

Y rabia. No podemos obviar la rabia, que no tiene nada que ver con la tristeza porque es provocada por la indignación política de saber que nunca se ha considerado el ocio como necesidad básica cuando lo es. Porque se está poniendo por sobre la salud estríctament física por sobre la salud mental. Porque podemos salir de casa por produïr pero no para estimarnos. Y todas estas prohibiciones del estado opresor, además, han acabado con vuestra economía, dejándonos al resto, con miedo, tristeza, y sí, también rabia.

Hay el peligro de hacer pasos atrás, que las personas con discapacitado decaigan en su derecho a estar en la calle. Con Ludàlia, las personas con discapacitado intelectual han luchado contra un sistema opressiu y podían disfrutar de su tiempo libre con más normalidad. Sin las entidades, la desigualdad vuelve a ganar terreno.

Asociación Encert.
 
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